KONPARTSA MOSKOTARRAK

Quienes somos

En el año 1978 la incipiente democracia española va dando sus primeros pasos. En Bilbao, entre otras cosas, ese ansia de cambio propicia la puesta en marcha de la Aste Nagusia (la Semana Grande bilbaína), un nuevo modelo festivo cuya esencia es, por un lado su carácter popular y participativo, con cientos de actividades gratuitas para poder disfrutar “a tope” durante los 9 días que duran y por otro la irrupción de las comparsas como eje dinamizador fundamental tanto en lo festivo como en lo organizativo. Y es que, precisamente, la diferencia entre las fiestas de Bilbao y las de otros lugares estriba, entre otras cosas, en que su organización no procede exclusivamente del Ayuntamiento sino de una Comisión de Fiestas paritaria compuesta por concejales y representantes de las comparsas, lo que, como está demostrado, nos asegura unas autenticas fiestas “de diseño”.

Ese mismo año 78 se funda la Konparsa Moskotarrak, cuyos orígenes están pues íntimamente ligados a los de la propia Aste Nagusia.

Es la historia de un grupo de gente, joven en su mayor parte, integrados dentro de la Casa Alavesa (Araba Etxea) a través de la cual participaron en aquellas primeras y extraordinarias fiestas populares, terminadas las cuales decidieron formar una comparsa independiente a la que se propuso llamar Moskotarrak, nombre euskaldun que no tiene una traducción literal al castellano pero al que se le quería dar un sentido lúdico: los de las juergas o los de las trompas, si bien este título quizá sea el único contrasentido que tenemos ya que, desde su fundación, quedaba claro que además de las festivas, las actividades culturales también tendrían una importancia relevante en los objetivos de la comparsa. De hecho, nuestro símbolo o emblema oficial refleja lo dicho: un circulo cuyo fondo es la ikurriña y delante de la cual se sitúa un libro.

Desde aquellos inicios han pasado ya más de 25 años. A lo largo de todo este tiempo hemos acumulado multitud de recuerdos, anécdotas y felices momentos compartidos con los compañeros de viaje comparsero, algunos de los cuales ya no están físicamente con nosotros a pesar de lo cual nunca los llegaremos a olvidar. Pero también han sido años de mucho esfuerzo para que finalmente todo saliera tan bien como lo habíamos previsto.

Los actos culturales, festivos, sociales y solidarios que hemos programado o en los que hemos participado se cuentan por cientos clasificados en nuestros archivos.

Modestamente, tenemos que estar satisfechos y hasta orgullosos de haber sabido hacer bien los deberes que nos marcamos hace tantos años, y si algo positivo hemos aportado a la pequeña historia de nuestro Bocho, ya nos podemos dar por bien pagados.